Los monjes pronunciaban en aquel instante estas espantosas palabras del Miserere: In iniquitatibus conceptus sum; et in peccatis conceptit me mater mea.
Al resonar el versículo y dilatarse sus ecos retumbando de bóveda en bóveda, se levantó un alarido tremendo, que parecía un grito de dolor arrancado a la humanidad entera por la conciencia de sus maldades, un grito horroroso, formado de todos los lamentos del infortunio, de todos los aullidos de la desesperación, de todas las blasfemias de la impiedad, concierto monstruoso, de los que viven en el pecado y fueron concebidos en la iniquidad.
Foto: Batisterio de San Juan de Rabanera, Soria.
Texto: Gustavo Adolfo Bécquer, Rimas y Leyendas, el Miserere.