DECLARACIÓN DE INTENCIONES:
Esta es la galería de un aprendiz de fotógrafo, ratón de biblioteca, curioso gato y gramatico pardo que juega a enfrentar -divertido- dos de sus más confesables emociones.

Y yo sonrío, extraño adolescente
de ojos cansados y cabeza cana,
yo, que aún puedo asomarme a la ventana,
y ver la luna que no ve la gente...

(José Ángel Buesa)

sábado, 28 de diciembre de 2013

el miserere

san juan de rabanera-2

Los monjes pronunciaban en aquel instante estas espantosas palabras del Miserere: In iniquitatibus conceptus sum; et in peccatis conceptit me mater mea.
Al resonar el versículo y dilatarse sus ecos retumbando de bóveda en bóveda, se levantó un alarido tremendo, que parecía un grito de dolor arrancado a la humanidad entera por la conciencia de sus maldades, un grito horroroso, formado de todos los lamentos del infortunio, de todos los aullidos de la desesperación, de todas las blasfemias de la impiedad, concierto monstruoso, de los que viven en el pecado y fueron concebidos en la iniquidad.

Foto: Batisterio de San Juan de Rabanera, Soria.
Texto: Gustavo Adolfo Bécquer, Rimas y Leyendas, el Miserere.

martes, 19 de noviembre de 2013

la vida en la mochila

la vida en la mochila

Se vino a mi memoria un poema, que dice:

Tengo todo en ella cuanto necesito,
Mi chalina a cuadros,
mis libros con las páginas amarillentas,
un sucio cuaderno donde volar.

Mi arrugado atado de cigarrillos,
el perfume impregnado,
de todos los lugares que he visitado;
y tu corazón latiendo en el bolsillo donde guardo el mío.


… donde guardo el mío.

Foto: Viajero en el paseo marítimo de Estepona, Málaga.
Texto: Ezequiel Pallarés, la vida en la mochila.

viernes, 8 de noviembre de 2013

torres, princesas y trenzas

torre de la sal

A veces pienso en ti. Demasiadas veces.
Y te recuerdo en tu alta torre. Pienso si seguirás allí. Recuerdo como daba voces al pie de tu ventana y como asomabas y me mirabas.
Deseaba que lanzaras tus trenzas para escalar y llegar a tí. Pero la que llevaba trenzas era yo; y estaba abajo.
Frecuentemente ocurre eso, las cosas están bien colocadas en los cuentos y justo al revés en la vida real.
Yo subía a un árbol y me sentaba incómodamente allí y tú asomabas y charlábamos. Nunca contabas la historia que más me interesaba; el por qué estabas encerrado allí en lo alto, quién te había encerrado y por qué no podías salir. Yo no preguntaba, porque me daba miedo que dijeras estabas encerrado por tu propia voluntad. Me asustaba que tus palabras corroboraran lo que yo pensaba y que el hecho de saber con certeza, de conocer la verdad, pudiera hacerme daño. Por eso no hablaba sobre ese tema y reía.
De todas maneras seguramente no lo hubieras contado.
Y también por eso, una vez me echaste, nunca más volví para ver si seguías allí.
No creo que conocer esa verdad me hubiera hecho menos daño que constatar que ya habías abandonado la torre; y no había sido por mí.

Foto: Torre de la Sal, Manilva, Málaga.
Texto: Nekane Zuria; Torres, princesas y trenzas.

jueves, 7 de noviembre de 2013

recuerdos de un patio...

patio de los naranjos

Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla,
y un huerto claro donde madura el limonero;
mi juventud, veinte años en tierras de Castilla;
mi historia, algunos casos que recordar no quiero.

Ni un seductor Mañara, ni un Bradomín he sido
ya conocéis mi torpe aliño indumentario,
más recibí la flecha que me asignó Cupido,
y amé cuanto ellas puedan tener de hospitalario.

Hay en mis venas gotas de sangre jacobina,
pero mi verso brota de manantial sereno;
y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina,
soy, en el buen sentido de la palabra, bueno.

Adoro la hermosura, y en la moderna estética
corté las viejas rosas del huerto de Ronsard;
mas no amo los afeites de la actual cosmética,
ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar.

Desdeño las romanzas de los tenores huecos
y el coro de los grillos que cantan a la luna.
A distinguir me paro las voces de los ecos,
y escucho solamente, entre las voces, una.

¿Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera
mi verso, como deja el capitán su espada:
famosa por la mano viril que la blandiera,
no por el docto oficio del forjador preciada.

Converso con el hombre que siempre va conmigo
quien habla solo espera hablar a Dios un día;
mi soliloquio es plática con ese buen amigo
que me enseñó el secreto de la filantropía.

Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escrito.
A mi trabajo acudo, con mi dinero pago
el traje que me cubre y la mansión que habito,
el pan que me alimenta y el lecho en donde yago.

Y cuando llegue el día del último viaje,
y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontraréis a bordo ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hijos de la mar.


Foto: Patio de los Naranjos -a la sombra de la Alcazaba-; Gobierno Militar de Almería.
Texto: Recuerdos de un patio de Sevilla; don Antonio... claro.

sábado, 2 de noviembre de 2013

el chauffeur

maletero2

Por corto que sea el raíd, dura más de una fecha,
y mientras más días tardan está más satisfecha,
porque Cupido-Chauffeur
le ha clavado su flecha;
por sus rubios mostachos la viuda está deshecha.
Es cosa hecha.

Y es tan grande el respeto que tienen al difunto,
que al nombrarle la viuda llora al punto.
Y dice el buen Raimundo
que su amo era lo mejor del mundo.

Foto: Un "huevo" reciclado cazado en San Pedro de Alcántara en 2012
Texto: Fernando Villalón; el chauffeur

jueves, 31 de octubre de 2013

la vieja noria

la vieja noria

Maldecía a los arrendatarios de la Albufera, ladrones insaciables. La gente del Palmar robaba leña en la selva; no ardían en sus hogares otras ramas que las de la Dehesa, pero se contentaba con los matorrales, con los troncos caídos y secos; y aquellos señores invisibles, que sólo se mostraban por medio de la carabina del guarda y los trampantojos de la ley, abatían con la mayor tranquilidad los abuelos del bosque, unos gigantes que le habían visto a él cuando gateaba de pequeño en las barcas y eran ya enormes cuando su padre, el primer Paloma, vivía en una Albufera salvaje, matando a cañazos las serpientes que pululaban en la ribera, bichos más simpáticos que los hombres del presente.

En su tristeza ante el derrumbamiento de lo antiguo, buscaba los rincones más incultos del lago, aquellos adonde no llegaba aún el afán de explotación.

La vista de una noria vieja causábale estremecimientos, y contemplaba con emoción la rueda negra y carcomida, los arcaduces desportillados, secos, llenos de paja, de donde salían las ratas en tropel al notar su proximidad. Eran las ruinas de la muerta Albufera; recuerdos, como él, de un tiempo mejor.

Foto: Noria en ruinas en el paraje natural Entinas-Sabinar, Almería.
Texto: Blasco Ibañez; Cañas y barro.

la antítesis

la antítesis

Dos mastodontes, a cuerpo descubierto, pecho henchido, casi misma altura. El uno cubierto por armadura pedrosa, el otro recubierto de frío acero. Retándose, frente a frente, pujando y resistiendo por ganar la batalla del tiempo. Separados por la humildad de unos simples adoquines que marcan los límites de la meta final o del punto de partida; el camino que empuja a la colisión o que la retiene; la recta que forma el todo, siempre que las partes se ignoren.
Un lugar singular, aunque a mi me inspira soledad y miedo.

Foto: Ronda del Beato Diego Ventaja, Almería.
A la izquierda el Museo de Almería, a la derecha los muros de la Catedral.
Texto: Mercedes Yago; Antítesis.

un rincón de La Virginia

13virgin-11ph

Me gustan los lugares que apartados de las multitudes o incluso con las multitudes de por medio, han sido capaces de sobrevivir a las excavadoras, al ímpetu del metro cuadrado construible a una barbaridad por ciento.
Me dan paz esos sitios casi como si pudieran reconciliarme con mi propia historia vivencial. Esos espacios inalterados me llevan a atardeceres de charlas vecinales, al aroma de un guiso casi mancomunado, de una fritura acaparadora para al poco mitigarse con la embriaguez de las damasdenoche, del azahar, de la yerbabuena e incluso con la claqué improvisada de una hamaca nocturna desde donde alguien insomne pretendiera conciliar el sueño, aquel sueño.
La foto, es decir, su capacidad para pintar un instante, exquisitas.

Foto: Un rincón de la urbanización La Virginia, Marbella, Málaga
Texto: Fingido Espíritu; cien epístolas para el encuentro.

lunes, 6 de mayo de 2013

Piratas, corsarios y bucaneros (2)

el capitán Wisiedo

Nosotros:
Somos asesinos, crueles y sanguinarios. Somos los piratas del Pacífico, los que disputamos el mar a España, los que asaltamos sus galeones cargados de oro. Los que atacamos puertos, capturamos hermosas doncellas y las llevamos a nuestros refugios. Los que en esas islas solitarias destapábamos los barriles de ron y bebíamos hasta caer borrachos en una vorágine de alcohol y mujeres.
Y ese mismo vértigo sentíamos cuando el serviola gritaba desde la cofa que había velas a la vista…
Aquí, en el fondo del mar, están Drake, Morgan, Watling y Grogniet, envueltos en una mortaja de agua y arena blanca. Muy cerca de ellos se balancean los restos carcomidos de numerosos galeones que nosotros mismos hundimos. Algunos de ellos conservan sus tesoros, ahí, al alcance de nuestras manos.
Nosotros, los sanguinarios piratas, éramos hombres llenos de coraje y desprecio por la vida. Maniobrábamos los cabos con una sola mano… en la otra, ¡una botella de ron!


Texto: Manifiesto del libro “Piratas en el Pacífico”, de Carlos Valenzuela.
Foto: Composición para un fondo de pantalla del Capitán Wisiedo.

sábado, 4 de mayo de 2013

Piratas, corsarios y bucaneros.

piratas

Usted se equivoca, mi querido capitán. Estoy harta de sus milongas, cansada de sus monsergas siempre iguales, que he escuchado en Córdoba, donde me crié; en París, donde me eduqué, y en Panamá, donde me enriquecí. Cuando oí hablar de sus hazañas en el mar, pensé que era usted el único ser real en esa tierra de vacilaciones. Sé que el día menos pensado vendría por mí, ciego de deseo y me tomaría por la fuerza como solo sabe hacerlo un salvaje bucanero. Le diré que aguardaba con impaciencia y ansiedad la llegada de alguien verdaderamente brutal, bárbaro y desinteresado, pero una vez más me equivoqué. Y a decir verdad que ese pensamiento me consolaba cada vez que estaba junto al idiota de mi marido, al que desprecio profundamente. Quería fuerza, pero no esa fuerza vulgar que ahora se usa, quería la fuerza bruta, irracional y amorosa, no por mi alma o mi belleza, sino por mi pasión desatada. Quería sentir la voluptuosidad, después de tanta mojigatería y ahora –después de tantos saqueos y abordajes- resulta que me encuentro con el célebre capitán que no es más que un vulgar mercachifle, un romántico trovador que quiere casarse conmigo para protegerme de los peligros de la vida panameña.

Texto: Álvaro Armero.- La amante panameña (La larga marcha del capitán Morgan)
Foto: Puerto deportivo de Almerimar; un día de viento.

martes, 30 de abril de 2013

Esta noche...

5cue-ph

En la oscuridad del cuarto puedo dejar que mi imaginación me lleve hasta tí, donde quiera que hoy duermas; para colarme, furtiva, debajo de tus sábanas a tocar tu piel con mi aliento. Provocar, excitar, tentar, devorar, paladear, envolverme en ti y recuperar todos los verbos que abarcan un instante de éxtasis... hasta que los cristales de la ventana exhalen nuestro vaho al exterior.

Dice la memoria, ruin, que no ha sucedido. Y yo me pregunto, cuando el amanecer golpea gris contra los cristales de la ventana, si alguna vez existirás, Ulises, y bastará una llamada para que el sueño deje de ser sueño y te conviertas en un cuerpo real, en cualquier habitación, en cualquier tarde-noche, de cualquier espacio o ciudad.

Texto: María A Lei / Cuentos del molino de papel, en ausencia de Ulises.
Foto: Cuenca -tan parecida- de noche.

Plaza de piedra de Ronda...

ronda (23)ph2

... la de los toreros machos:
pide tu balconería
una Carmen cada palco;
un Romero cada toro,
un Maestrante a caballo
y dos bandidos que pidan
la llave con sus retacos.

Plaza de piedra de Ronda,
la de los toreros machos.

Texto: Fernándo Villalón, Romances del 800
Foto: Plaza de toros de Ronda, estatua de Cayetano Ordoñez "el niño de La Palma", frente a la puerta del patio de caballos.

Enredao en su reja

0810-cáceres (64)ph

Ya suena la Saeta. El mozo postinero
en sus talones se alza... Ya se quitó el sombrero.
Con la mano en acción se dirige hacia Cristo.
¡En ninguna nación ni en ningún pueblo han visto
cara a cara a un muchacho hablarle así a su Dios...!

Le pide que le salve en la guerra del moro,
que no le olvide mientras la novia que aquí deja,
que al despedirse de ella se ha dejado enredado
los cachos de su alma al hierro de su reja...

Texto: Fernando Villalón, la saeta
Foto: Palacio Ducal, Ronda, Málaga

Carcelera, toma la llave...

ronda010 (219)ph

que salga el preso a la calle.

Que vean sus ojos los campos
y tras los campos, los mares,
el sol, la luna y el aire.

Que vean a su dulce amiga,
delgada y descolorida
sin voz, de tanto llamarle.

Que salga el preso a la calle.

Texto: Rafael Alberti / el alba del alhelí, prisionero
Foto: Museo de la Tortura, Ronda, Málaga

Si mi voz muriera en tierra

13zahara-14ph3

... llevadla al nivel del mar
y dejadla en la ribera.

Llevadla al nivel del mar
y nombradla capitana
de un blanco bajel de guerra.

¡Oh mi voz condecorada
con la insignia marinera:
sobre el corazón un ancla
y sobre el ancla una estrella
y sobre la estrella el viento
y sobre el viento la vela!



Seriamente, en tus ojos era la mar dos niños que me espiaban,
temerosos de lazos y palabras duras.
Dos niños de la noche, terribles, expulsados del cielo,
cuya infancia era un robo de barcos y un crimen de soles y de lunas.
Duérmete. Ciérralos.

Vi que el mar verdadero era un muchacho que saltaba desnudo,
invitándome a un plato de estrellas y a un reposo de algas.
¡Sí, sí! Ya mi vida iba a ser, ya lo era, litoral desprendido.
Pero tú, despertando, me hundiste en tus ojos.

Texto: Rafael Alberti / Si mi voz muriera en tierra * el ángel de la arena
Foto: Playa de Zahara de los Atunes, Cádiz.

Braman los toros negros...

13zahara-20ph

... en su feroz orilla
y los potros retozan. Un jinete vaquero
pelea con la garrocha y su moruna silla
¿Será un abencerraje o un moro guerrillero
que no quiso entregarse al conquistar Sevilla?

¡Islas del Guadalquivir!
¡Donde se fueron los moros
que no se quisieron ir!

Texto: Fernando Villalón / Islas del Guadalquivir
Foto: Colinas de Zahara de los Atunes, Cádiz

In iniquitatibus conceptus sum; et in peccatis concepit me mater mea.

san juan de rabanera

Al resonar este versículo y dilatarse sus ecos retumbando de bóveda en bóveda, se levantó un alarido tremendo, que parecía un grito de dolor arrancado a la Humanidad entera por la conciencia de sus maldades, un grito horroroso, formado de todos los lamentos del infortunio, de todos los aullidos de la desesperación, de todas las blasfemias de la impiedad; concierto monstruoso, digno intérprete de los que viven en el pecado y fueron concebidos en la iniquidad.

Texto: Gustavo Adolfo Bécquer / el Miserere
Foto: San Juan de Rabanera, Soria

Entre la tierra y el cielo...

el viento, la arena-2

Entre la tierra y er sielo
no hay mujeres con más sal
que las mositas del Puerto
con su faldita planchá.
Cañaíllas y coquinas,
caracoles e la má,
bende mi nobio en ́ er mueye
de Puerto Reá.

Er barquito de bapó
está jecho con su idea
que n ́ echándole carbón
navega en contra marea.
Eres bonita
¡qué pena, niña,
que seas mosita!

Texto: Fernando Villalón / letra de Caracoles / A Mauricio Bacarisse
Foto: Varadero de El Alquián, Almería

en torero

el ruedo-2

Francisco el de la Huerta tiene un hijo torero
que ha matado dos toros en Alcalá del Río,
una vaca en Coripe, un buey en Riofrío
y don José Miura lo llevó a un tentadero.

Las papas y el tomate, las lechugas y el rábano
se agostan de sequía en la huerta del padre.
Ya no vende alcauciles. No mira ni a su madre
y pasea por la calle hecho un completo zángano.

Se ha comprado corbatas, anillos y un bastón,
parece así vestido un perfecto ladrón
que viniera a Sevilla a trabajar carteras.

Pero todo ese equipo, más toda la hortaliza
perdida por Francisco, en la taurina liza
lo ha de ganar su hijo lidiando con las fieras.

Texto: Francisco Villalón / El padre del que debutó el domingo / A Gregorio Corrochano, primer cronista taurino de las Españas
Foto: Callejón de la plaza de toros de Estepona

Pirata de mar y cielo

ultramar-2

Pirata de mar y cielo,
si no fui ya, lo seré.

Si no robé la aurora de los mares,
si no la robé,
ya la robaré.

Pirata de cielo y mar,
sobre un cazatorpederos,
con seis fuertes marineros,
alternos, de tres en tres.

Si no robé la aurora de los cielos,
si no la robé,
ya la robaré.

Texto: Rafael Alberti / Pirata de mar y cielo
Foto: Malecón de Cádiz

Cádiz Atlántica

Cádiz es Atlántico

Cuando mi madre llevaba un sorbete de fresa por sombrero
y el humo de los barcos aun era humo de habanero.
Mulata vuelta bajera.

Cádiz se adormecía entre fandangos y habaneras
y un lorito al piano quería hacer de tenor.
Dime dónde está la flor que el hombre tanto venera.

Mi tío Antonio volvía con su aire de insurrecto.
La Cabaña y el Príncipe sonaban por los patios del Puerto.
(Ya no brilla la Perla azul del mar de las Antillas.
Ya se apagó, se nos ha muerto).
Me encontré con la bella Trinidad.
Cuba se había perdido y ahora era verdad.
Era verdad, no era mentira.

Un cañonero huido llegó cantándolo en guajiras.
La Habana ya se perdió. Tuvo la culpa el dinero...

Calló, cayó el cañonero.
Pero después, pero ¡ah! después...
fue cuando al SÍ lo hicieron YES.

Texto: Rafael Alberti / Cuba dentro de un piano
Foto: Malecón de Cádiz