Francisco el de la Huerta tiene un hijo torero
que ha matado dos toros en Alcalá del Río,
una vaca en Coripe, un buey en Riofrío
y don José Miura lo llevó a un tentadero.
Las papas y el tomate, las lechugas y el rábano
se agostan de sequía en la huerta del padre.
Ya no vende alcauciles. No mira ni a su madre
y pasea por la calle hecho un completo zángano.
Se ha comprado corbatas, anillos y un bastón,
parece así vestido un perfecto ladrón
que viniera a Sevilla a trabajar carteras.
Pero todo ese equipo, más toda la hortaliza
perdida por Francisco, en la taurina liza
lo ha de ganar su hijo lidiando con las fieras.
Texto: Francisco Villalón / El padre del que debutó el domingo / A Gregorio Corrochano, primer cronista taurino de las Españas
Foto: Callejón de la plaza de toros de Estepona
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