Ya suena la Saeta. El mozo postinero
en sus talones se alza... Ya se quitó el sombrero.
Con la mano en acción se dirige hacia Cristo.
¡En ninguna nación ni en ningún pueblo han visto
cara a cara a un muchacho hablarle así a su Dios...!
Le pide que le salve en la guerra del moro,
que no le olvide mientras la novia que aquí deja,
que al despedirse de ella se ha dejado enredado
los cachos de su alma al hierro de su reja...
Texto: Fernando Villalón, la saeta
Foto: Palacio Ducal, Ronda, Málaga
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