Me gustan los lugares que apartados de las multitudes o incluso con las multitudes de por medio, han sido capaces de sobrevivir a las excavadoras, al ímpetu del metro cuadrado construible a una barbaridad por ciento.
Me dan paz esos sitios casi como si pudieran reconciliarme con mi propia historia vivencial. Esos espacios inalterados me llevan a atardeceres de charlas vecinales, al aroma de un guiso casi mancomunado, de una fritura acaparadora para al poco mitigarse con la embriaguez de las damasdenoche, del azahar, de la yerbabuena e incluso con la claqué improvisada de una hamaca nocturna desde donde alguien insomne pretendiera conciliar el sueño, aquel sueño.
La foto, es decir, su capacidad para pintar un instante, exquisitas.
Foto: Un rincón de la urbanización La Virginia, Marbella, Málaga
Texto: Fingido Espíritu; cien epístolas para el encuentro.
Habrase visto. Lees el texto con interés y cuando acabas miras la foto, y la remiras, y qué ves?
ResponderEliminarUna plazita de las de toda vida, con una fuente seca y unos helechos !!
Que paciencia señor que paciencia,
con don Juan de Mairena.
Fuente seca?? No sé quién es La Macarra, pero debería graduarse la vista.
ResponderEliminarPreciosa foto.
Me gusta el blog.
Volveré.
No hay monedas en la fuente. La gente del pueblo puede ser muy fantasiosa, pero no tonta.
ResponderEliminarMe ato los cordones en su brocal, y dejo caer 5 céntimos. De los de Alfonso XII.
Como queriendo, he salpicado su sombra huidiza.