Incluso con la persiana baja, el aire cálido de afuera se filta por las rendijas. Los días de levante fuerte han terminado, y Cádiz parece un navío adormecido en el agua tibia y quieta... un barco fantasma donde Lolita Palma fuese única tripulación.
Foto: Panorámica de Cádiz, iglesia de San Antonio
Texto: Arturo Pérez Reverte, el asedio
No hay comentarios:
Publicar un comentario