Se fue quedando sola, sola... sola en su mesa,
en su casita blanca y en su lento sillón;
y si alguien no conoce que soledad es esa,
no sabe cuanta muerte cabe en un corazón.
Foto: Anciana partiendo almendras, Felix, Almería
Texto: José Ángel Buesa, la viejita.
No hay comentarios:
Publicar un comentario